1.22.2011


No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo

8.20.2009

Mariposa equivocada


Lustra tus alasAdelgaza tu inspiración

mata de un golpe el pasado

por que inmerso en la noche, evolucionando

un fantasma crece debajo de tu cama

uno con pétalos en la boca y garras en los dedos

un soberbio ente te desea en secreto…


Escuchas el eco de tu dolor?


Saboreas esos pétalos rozándote las piernas?


Ascendiendo sobre tus senos

desenredando el misterio de tus piernas

un suave aliento resbalando entre tu cuello

violando tú cabello sus manos

las sientes?

las admiras; lo se.


Lo sueñas, lo esperas

lo clamas en silencio y lo atormentas de día

lo sofocas de noche y lo ignoras todo este tiempo.


Ese fantasma habla con la bestia que tienes el corazón

el sabe arrancar de ti el tiempo

el, tu; tu habitación son el mismo eco del silencio

el mismo sabor amargo del frío

la misma dulzura de sus alas rompiéndosePara que te conviertas en IcaroPara darte diez momentos en el aire.


Para reglarte tú libertad.




“Estabas hay recostada esa madrugada tan solemne como las mariposas perdidas buscando su santuario, como un hada de la madre lunaCon gusto te regalaría unas alas pero con más gusto te espantaría para que volaras.”

Espejo



Y que nazca de mí la lujuria…


Y si lamiera de ti el vino, el calido sabor de la madrugada aguardaría en mis manos y temblando tus piernas describieran el puso de mi pecho, azotados murmullos harían temblar mi voz.


Entonces el exceso de las drogas y el alcohol me harían desvariar… viajar en una inmensa tortura esperando el final; entonces el vino derramado por tus senos se habría secado y resbalado hasta la entrepierna, la sensación fresca en mi sexo me aria retroceder un poco, lo suficiente para saber que tu rostro sin desmaquillar sigue fijo en mi cara y proyectaría lo demacrado de mi alma bacía, rota y sin censura te diría:


Vela a la luna por que desaparecerá esta misma noche.

al irme yo en este sucio cuarto, al descobijarme,

al conocer el suave frió de mis alas al viento.

Devora el encanto de mis ojos desorientados y el velo de

mi aliento; por esta noche bajo el rojo de tus sabanas comenzaré

la despedida; emprenderé l camino de la ausencia…


En ese momento tus uñas arrancarían la piel de mi espalda desencadenarían golpes en nuestras caderas uno mas fuerte que el anteriores fuego corriendo por el ducto mojado de tu ser nos haría gritar, despacio te recostaría nuevamente n tu dulce lecho el sudor nos causaría frió y te cubriría con la manta de aquella primera separación, me levantaría sutilmente, tímidamente como un animal asustado retrocedería entre las sombras regresando a la sabia melancolía de mis pasos…


Me alejaría una vez más.


En le retiro descansaría el delicado silencio que te mata, saldría de l habitación tomando el arma que pactamos; amorosamente la enterraría en este corazón batiente, guerrero y en el espejo la deshonrra quedaría como legado…


Solo si la lujuria naciera de mí.

Derrocada distancia

Un leve impulso para arrancarme las alas,
un pensamiento que me haga retroceder,
una añoranza que me arranque el alma.

Tal vez también una llamada anónima
o un mensaje susurrante seria la telepatía
inmersa en la lluvia de nuestros cuerpos.

Tus brazos abiertos al sol me limitan…
tu sonrisa de lejos me tortura…
y un soplo de tu aliento me llevaría
hacia ti como el viento.

En ese viento frío dejaría viajar mis lujurias errantes
mis desenfrenados celos someterían al habiente usurpador
de tu habitación;
la ventana abierta y tu forma desnuda seri entonces
la invitación perfecta.

La humedad de tus labios…
tus calidos brios húmedos coronados
por una lencería perfecta y el tambor batiente de mi pecho
formarían una sinfonía decadente.

Noche serena


Agresión, destrucción, pasión incontrolable...
No es pasión, no es el libido demostrando Su poder;
son mis manos frías dominando,
adornando el caos de mis entrañas.

Tranquilidad, serenidad, voces secretas...

No son voces secretas, no son tormentas calladas
es un grito violento, desesperado, cansado
de la noche y sus misterios.

Es un huracán ambulando por tu habitación rosada.
un demonio habita entre tus piernas,
los se...

Un animal atrapado se desencadena esta noche:

“ La sonrisa fría y pálida la piel...
descansan en ella mágicas esmeraldas
duermen en ellas las imágenes de
una batalla desterrada y de un
ejercito pasivo e incontrolable.

Destruye en ellas las ataduras fieles
viola discretamente mis labios de sal.

Diez guerreros toman el esplendor.
el sol desaparece; descansan.

Un arrebato.

La batalla termino, descansen en paz losGuerreros... "

Indiferencia

Propongo marginar al amor. Desterrarlo.
Comencemos una batalla épica;
una de dos guerreros.
Será serena y encantadora, sangrienta e indomable.
Propongo hacer de las Sirenas mis esclavas.
Comencemos cantando con el alba rompiendo hipócritamente las ataduras del tiempo...
Vallamos al pasado a aquella ventana de fuego y al viento helado de un Diciembre.
Propongo una dictadura de arrebatos torpes de peleas incontroladas y de tontas miserias. Indiferencia.
Propongo dormir con las manos frías en tu cara y propongo desterrarte de ese miedo.
Venga usted a soñar; a vivir batallas...
a soñar con sirenas.