Un leve impulso para arrancarme las alas,
un pensamiento que me haga retroceder,
una añoranza que me arranque el alma.
Tal vez también una llamada anónima
o un mensaje susurrante seria la telepatía
inmersa en la lluvia de nuestros cuerpos.
Tus brazos abiertos al sol me limitan…
tu sonrisa de lejos me tortura…
y un soplo de tu aliento me llevaría
hacia ti como el viento.
En ese viento frío dejaría viajar mis lujurias errantes
mis desenfrenados celos someterían al habiente usurpador
de tu habitación;
la ventana abierta y tu forma desnuda seri entonces
la invitación perfecta.
La humedad de tus labios…
tus calidos brios húmedos coronados
por una lencería perfecta y el tambor batiente de mi pecho
formarían una sinfonía decadente.
8.20.2009
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