
Y que nazca de mí la lujuria…
Y si lamiera de ti el vino, el calido sabor de la madrugada aguardaría en mis manos y temblando tus piernas describieran el puso de mi pecho, azotados murmullos harían temblar mi voz.
Entonces el exceso de las drogas y el alcohol me harían desvariar… viajar en una inmensa tortura esperando el final; entonces el vino derramado por tus senos se habría secado y resbalado hasta la entrepierna, la sensación fresca en mi sexo me aria retroceder un poco, lo suficiente para saber que tu rostro sin desmaquillar sigue fijo en mi cara y proyectaría lo demacrado de mi alma bacía, rota y sin censura te diría:
Vela a la luna por que desaparecerá esta misma noche.
al irme yo en este sucio cuarto, al descobijarme,
al conocer el suave frió de mis alas al viento.
Devora el encanto de mis ojos desorientados y el velo de
mi aliento; por esta noche bajo el rojo de tus sabanas comenzaré
la despedida; emprenderé l camino de la ausencia…
En ese momento tus uñas arrancarían la piel de mi espalda desencadenarían golpes en nuestras caderas uno mas fuerte que el anteriores fuego corriendo por el ducto mojado de tu ser nos haría gritar, despacio te recostaría nuevamente n tu dulce lecho el sudor nos causaría frió y te cubriría con la manta de aquella primera separación, me levantaría sutilmente, tímidamente como un animal asustado retrocedería entre las sombras regresando a la sabia melancolía de mis pasos…
Me alejaría una vez más.
En le retiro descansaría el delicado silencio que te mata, saldría de l habitación tomando el arma que pactamos; amorosamente la enterraría en este corazón batiente, guerrero y en el espejo la deshonrra quedaría como legado…
Solo si la lujuria naciera de mí.

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